OBRAS / Xclu - Eternity

 

Fotografía. Impresión digital montada en Diasec. 50 x 300 cms. Video instalación de tres monitores. 100 x 180 cms. c/u. Fotografía. Tríptico. 80 x 360 cms. Fotografía. Video instalación de tres monitores. 100 x 180 cms. c/u. MAC Lima 2014. MAC Lima 2014. MAC Lima 2014. Scope Miami 2013. Scope Basel 2014.

 

El proyecto Xclu-Eternity de Verónica Wiese aborda la obsesión de la humanidad por suspender lo inminente, es decir, su constante búsqueda por encontrar la forma de vencer a la muerte, detener el paso del tiempo y permanecer eterna. XClu-Eternity tiene como punto de partida una propuesta de suspensión del envejecimiento del ser humano, basada en el estudio de la microbiología y la nanotecnología.
Se trata de una instalación que incluye video, fotografías, archivos documentales y esculturas de gran formato. Parte de la instalación se presentó en abril de 2013 en la feria PARC en el Museo de Arte Contemporáneo de Lima.



JUAN ANTONIO MOLINA
XClu-Eternity. El cuerpo, dentro y fuera.

“Es la civilización moderna, esta civilización sin Dios, la que obliga a los hombres a dar tal importancia a la piel” (Curzio Malaparte).

La noción de eternidad tiene en XClu-Eternity una implicación paradójica, porque en realidad el único acceso que tenemos a la eternidad es la muerte. La obra, que parece narrar un proceso de regeneración de las células, pudiera estar representando, en otro nivel, un ciclo de muerte y resurrección. Este ciclo, evidentemente artificial, puede ser leído como sobrehumano, incluso herético. El proyecto XClu-Eternity tiene el tono de un relato de ciencia ficción, en el que se reelabora un motivo mitológico. Al mismo tiempo, evoca las representaciones de un futuro de perfección, simbolizado por la disolución del cuerpo en la tecnología.
En ese futuro el cuerpo podría ser la encarnación de una belleza estéril y el símbolo de una mutación del deseo.
La obra es una combinación de video, escultura y textos que busca funcionar en distintos niveles de percepción y en diferentes niveles de discurso.
La escultura juega con la ilusión al imitar un hueso del cuerpo humano. Traslada la pequeña pieza anatómica a una proporción macroscópica y provoca un efecto de desmesura y una ambigüedad entre el adentro y el afuera, entre el cuerpo y el espacio.
Pudiera percibirse como un objeto arqueológico o antropológico, o como una réplica, de esas que se exhiben en los museos de ciencias naturales. En ese sentido, su exhibición en un espacio abierto encierra una contradicción, porque inserta al objeto dentro de una lógica del paisaje (del paisaje urbano, incluso) y lo contamina con implicaciones simultáneamente didácticas y ornamentales. Ese tránsito hacia la ornamentación tiene total coherencia con la presencia estética del objeto y con el efecto que provoca esa correlación dentro-fuera en el cuerpo del espectador.
Estar dentro y fuera implica en este caso estar dentro y fuera de mi propio cuerpo.
Esa mirada al interior del cuerpo forma parte de la estructura visual del video. Con una narrativa lineal, bastante legible, este video muestra las diferentes fases de una intervención en el cuerpo humano. Aquí vuelven a aparecer las formas orgánicas de la pieza escultórica, lo que les otorga una mayor precisión dentro del relato general de la obra. Aunque en algunos momentos el color aporta una mayor intensidad visual, sobre todo por el rojo de la sangre y de la carne descubierta, en general predomina un ritmo fluido y una sintaxis sin sobresaltos.

El argumento de este relato es la transformación del cuerpo para retar al paso del tiempo. Esta es una antigua obsesión, que en la sociedad contemporánea tiene los matices de un narcisismo infiltrado en un imaginario clínico y bio-tecnológico.
La popularización del discurso científico ha completado ese imaginario con fantasías de clonación, rejuvenecimientos artificiales y perfeccionamientos genéticos, que en más de una ocasión han servido para cobijar un ideal estético, sutilmente contaminado de racismo y exclusividad clasista. Hay un límite muy difuso entre la aplicación de estos procedimientos en la medicina y su consumo frívolo por una élite obsesionada con las apariencias.
Si bien por una vía podemos ampliar la esperanza de una vida con mayor calidad y longitud, por la otra podemos fortalecer el paradigma de una belleza frígida y autocomplaciente. Verónica Wiese no ignora estas posibles interpretaciones. Sin embargo, como toda obra de arte, la suya busca fundamentalmente una interpretación poética del tema y una exploración de su aspecto simbólico.