OBRAS / Respuesta Incorrecta

Instalación sonora.
12va Edición de la Bienal de la Habana. 2015.

 

RESPUESTA INCORRECTA

¿Puedes enamorarte de una persona eterna? Con esa pregunta terminaba Gianni Vattimo una entrevista en la que se le interrogaba sobre temas como la tecnología en la sociedad contemporánea y la posición del filósofo ante el comunismo, el liberalismo y el cristianismo. La pregunta introducía el tema de la finitud dentro de una reflexión sobre la felicidad, pero de hecho parece una alusión, un poco escéptica, al ideal cristiano de vida eterna o muerte-resurrección.


Verónica Wiese, al traer esa pregunta al contexto de su obra, está reuniendo los temas principales de la reflexión de Vattimo con los que ella misma ha venido trabajando en los últimos años. Hace alrededor de un año, en la misma época en la que se publicaba la entrevista que he citado, Verónica Wiese exhibía su obra “X-Clue Eternity” en la Bienal Internacional de Fotografía Grid en Amsterdam. “X-Clue Eternity” es una instalación de video y fotografía que aborda el tema del uso de la tecnología para rejuvenecer las células y alargar la vida. Pone en cuestión precisamente una serie de asociaciones y condicionamientos entre la tecnología y el cuerpo, la felicidad y la juventud, la eternidad y la inmortalidad.


Si Wiese decidió partir de esa pieza para realizar su obra de la Bienal de La Habana, fue en principio por lo estimulante que resultaba someterla a una lectura por parte de un público que tiene una relación particular con el tiempo, en un contexto que no encaja en el perfil de la sociedad tecnológica actual. Al respecto, hubo desde el principio una problematización del propio concepto de “tecnología”. En la etapa actual de la obra de Verónica Wiese, ya la tecnología no es solamente un referente para entender la relación de ciertas sociedades o sectores sociales con la realidad y con el conocimiento, sino también para entender la dinámica que se establece entre distintas sociedades y grupos sociales. De ahí su necesidad de explorar el concepto de eternidad en diferentes contextos culturales, en los que persisten distintas relaciones con el cuerpo y con la tecnología.


La clave de esta obra es, sin duda, la ambigüedad del margen entre público y autor. Incluso podría hablarse de una ambigüedad de los límites entre público y obra. La artista seleccionó a un grupo de sujetos que fueron entrevistados, algunos en sus propias casas y otros en una casa para personas de la tercera edad, luego de ver el video de “X-Clue Eternity”. A partir de ahí se generó el debate sobre las tecnologías, el tiempo, la memoria y la muerte, entre otros asuntos. Cada persona expresó su punto de vista sobre la eternidad y en algún momento respondió a la pregunta “¿Puedes enamorarte de una persona eterna?”. Esto generó una fructífera intersección de subjetividades, pues al responder a Verónica Wiese, las personas estaban en realidad respondiendo a Gianni Vattimo. Así, una pregunta que en el discurso del filósofo devenía casi conclusiva y sutilmente incontestable, en la obra de arte (o en este momento de producción de la obra) era contestada, lo cual quiere decir que no solo se buscaba una respuesta a la pregunta, sino que, de paso, esta era cuestionada, relativizándose la posición de autoridad desde la que se había formulado.


En otro nivel de lectura, la edición de las respuestas produce un discurso ambiguo que llega al público de manera fragmentada y recodificada por el archivo de audio. La audiencia completa los sentidos de ese discurso según las referencias particulares de cada individuo o grupo y de acuerdo al contexto cultural en el que tiene lugar la obra. No hay respuesta “correcta”. Todas las interpretaciones son posibles.
La artista acudió a este grupo de edad avanzada para buscar un saber no legitimado por la academia, sino producido por una experiencia de vida y una percepción más realista de la mortalidad. Las respuestas fueron editadas para conformar una instalación sonora, pero la participación de los sujetos no se limitó a responder un interrogatorio, sino que contribuyeron al proyecto recopilando objetos, documentos y fotografías que revestían algún valor afectivo y que formaban parte de su universo inmediato y de su memoria. Con esto, hacían su propia intervención en el espacio de la obra y generaban la contraparte de “X-Clue Eternity”.


Por un lado tenemos entonces ese video, con una narrativa que bordea la ciencia ficción y con una visualidad producida con medios digitales, y, por otra parte, este conjunto de objetos, la mayoría con un carácter artesanal, con su carga afectiva y simbólica, con su cercanía a los cuerpos de los sujetos, sus huellas y sus marcas producidas por el uso. Son objetos trasegados desde el público hacia la autora y desde la autora hacia la obra, resignificados en los distintos momentos de ese intercambio.


Al principio de la exposición hay otros vídeos de corta duración, realizados durante las entrevistas. En ellos, prácticamente no aparecen las personas entrevistadas ni se escuchan sus voces. Son imágenes mudas que complementan la atmósfera generada por la instalación sonora. Además, son imágenes casi estáticas, que por un momento parecen fotográficas y que fugazmente dejan entrever su extensión en el tiempo. El título, “Nadie viene”, es tomado de un verso de Eliseo Diego, “y en vano es ya la espera, nadie viene” (Eliseo Diego. Comienza un lunes), y completa el tono ligeramente nostálgico de la serie.

 

Juan Antonio Molina